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...Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento, como decía don Ata. No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía....Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en U.S.A se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero me recuerden así. En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.....Reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz....
Un abrazo a todos”.
Extracto de algunos párrafos de la carta escrita por el Dr. René Favaloro el 29 de Julio de 2000. Ese día, abrumado por problemas económicos en su Fundación, uno de los médicos más queridos y respetados en la Argentina y en el exterior, tomó la decisión de suicidarse disparándose un balazo en el corazón.
 
René Gerónimo Favaloro nació en la Plata el 12 de julio de 1923 en el seno de una familia humilde. Su madre modista y su padre carpintero le inculcaron los valores del trabajo, del esfuerzo y la disciplina. Desde edad temprana manifestó su deseo de ser médico. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata donde más allá de adquirir conocimientos afianzó sus ideales de libertad, justicia y ética. En 1949 se graduó como médico en la Universidad Nacional de La Plata. Tal como pensaban los maestros griegos, para él la medicina era un apostolado. Trabajó como médico interno auxiliar en el Hospital Policlínico de esa ciudad pero rechazó firmar un contrato aceptando la doctrina del gobierno peronista, condición exigida para seguir en su puesto.
“Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucren, sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión al desarrollo ético del hombre”.
Partió en 1950 a Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo en la provincia de La Pampa a reemplazar al único médico de la zona, gravemente enfermo. No sabía Favaloro que una suplencia calculada para solo unos meses se convertiría en un período de casi doce años en una región apartada donde los pobladores llevaban una vida dura de trabajos rurales. Se sumaría su hermano Juan José, también médico, a su loable trabajo que no solo mitigaba el dolor del cuerpo sino también el alivio a las penas del alma de los humildes chacareros. Con mucho trabajo y esfuerzo, los Favaloro crearon un centro asistencial para paliar tanta miseria y poco a poco lograron disminuir los casos de mortalidad infantil y desnutrición, organizaron un banco de sangre y estrenaron una sala de rayos X y cirugía.
“En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad”.
En todo ese tiempo René se mantenía actualizado de todas las novedades médicas que leía con interés y lo maravillaba especialmente todo lo relacionado a las cirugías cardiovasculares.
No debe haberle resultado fácil abandonar doce años de medicina rural para viajar a los Estados Unidos. “....llevo el olor a rancho para siempre”. Seguramente su eterno afán de perfeccionarse para ayudar a la comunidad lo hizo elegir la Cleveland Clinic en Ohio, hacia donde viajó en 1962 con pocos recursos económicos y un flojo inglés, acompañado de su esposa Tony, la novia de su juventud. Nuevamente el poco tiempo que pensaba permanecer allí se convertiría en una década. Favaloro trabajó arduamente revisando minuciosamente cinecoronarioangiografías, estudiando las arterias coronarias y el músculo cardíaco. En 1967, fruto de su tesón, nacía el principal logro de su carrera: el “bypass”. Fue en mayo de ese año cuando estrenó la práctica de cirugía de revascularización miocárdica. Su descubrimiento cambiaría radicalmente la historia de la enfermedad coronaria en todo el mundo.
 
Pese a recibir numerosas ofertas de trabajo en Estados Unidos, en 1971 prefirió regresar a su país a fin de crear en Buenos Aires un centro de cirugía cardiovascular que no solo ofreciera asistencia médica sino tareas de docencia e investigación. En 1975 nació la Fundación Favaloro. Fue así como el Dr. René Favaloro introdujo en nuestro país la cardiología moderna, realizándose en 1980 el primer trasplante cardíaco con sobrevida a largo plazo en el Sanatorio Guemes, donde estaba a cargo de la dirección del Instituto de Cardiología y Cirugía Torácica. Diez años más tarde, en 1990, se realizaría el primer trasplante cardiopulmonar de la Argentina.
“A los jóvenes les pido, entiendan que lo material es temporario, lo que perdurará para siempre serán los ideales y entre ellos, la gran convocatoria debería ser: educación y desarrollo científico en busca de una sociedad en la que la equidad social sea lo prioritario”.
El cardiocirujano argentino fue miembro activo y honorario de numerosas sociedades médicas. Recibió innumerables distinciones nacionales e internacionales, que él no ostentaba por su inmensa modestia, entre ellos siete premios de la Academia Nacional de Medicina y el premio René Leriche otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía.
En 1980 la Universidad de Tel Aviv, de Israel, creó la Cátedra de Cirugía Cardiovascular que lleva su nombre y lo designó Doctor Honoris Causa.
En 1992, The New York Times lo mencionaba como “un héroe mundial que cambió parte de la medicina moderna y revolucionó la medicina cardíaca”. En ese año, Favaloro tenía 69 años y llevaba realizados más de 13.000 bypasses.
Carlos Penelas, uno de sus mejores amigos y autor del “Diario Interior de René Favaloro” lo describe como perfeccionista, brillante, gentil, generoso, emotivo, paternal.
Dedicó gran parte de su vida a la docencia, “quisiera ser recordado como docente más que como cirujano, participando en programas de televisión y en conferencias y actividades académicas en Argentina y en el exterior. Publicó entre otras obras: “Tratamiento quirúrgico en arterioesclerosis coronaria”, “Recuerdos de un médico rural”, “De La Pampa a los Estados Unidos” y más de 300 trabajos de su especialidad, muchos de ellos en revistas especializadas de nivel internacional. Asimismo escribió dos libros de investigación histórica sobre el general San Martín, prócer a quien admiraba profundamente.
Desde sus épocas de estudiante universitario y hasta su muerte, denunció la corrupción de la dirigencia política y fomentó una medicina social al servicio del hombre. No solo fue un científico, sino un gran humanista, intelectual e idealista que luchó contra la injusticia social.
“Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo”... “Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse con las alturas de la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre”.
Amante de la tierra, cuidaba sus huertos, cocinaba muy bien y le gustaba el fútbol (era hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata). Solía usar ponchos, un atuendo típico de nuestros gauchos. En su vida privada, sufrió la pérdida de su esposa en 1998 cuando falleció de cáncer su compañera de toda la vida, María Antonia Delgado (Tony). Su hermano falleció muy joven en un accidente y él crió a sus cuatro sobrinos como propios pues no tuvo hijos.
 “Durante los años que viví en Jacinto Aráuz, en el camino de regreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar por los hermosos atardeceres, los atardeceres de La Pampa son realmente fascinantes, quizás por el clima seco y los fuertes vientos que golpean las nubes. En esas ocasiones, detenía el auto, en medio de la ruta, y mientras el cielo se encendía con colores tornasolados que cambiaban a cada momento, mis sueños y utopías se entremezclaban con las nubes”.
Decidió detenerse por última vez en su ruta hace nueve años. Deben ser muy bellos esos atardeceres pampeanos pues los eligió para permanecer allí en su eternidad.
 
 
 
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Jorge Luis Borges nació en la calle Tucumán entre Esmeralda y Suipacha, pleno centro de Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899. En 1901, después del nacimiento de su hermana Norah, la familia se trasladó a una casa más amplia en Palermo, barrio que enamoraría a Borges por sus casonas viejas y sus patios con aroma a jazmines. “Me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una biblioteca de iluminados libros ingleses. Palermo del cuchillo y de la guitarra...”

En 1914 los Borges viajaron a Europa instalándose en Ginebra, donde Jorge Luis cursó el bachillerato. Pasó luego a España, donde entró en contacto con el movimiento ultraísta.
Regresó a la Argentina en marzo de 1921. “Era algo más que un retorno; era un descubrimiento. Ahora podía ver a Buenos Aires con lucidez y avidez...” En ese descubrimiento empieza a recorrer los suburbios porteños que menciona en sus primeros libros de poesía (Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente, Cuaderno de San Martín).
Fundó junto a otros escritores, las revistas Prisma y la segunda época de Proa y en 1925 publicó su primer libro de ensayos, Inquisiciones, al que seguirían El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos.
Desde esa época, sufrió sucesivas operaciones de cataratas en sus ojos hasta perder casi por completo la vista en 1955. Años después él mencionaba a su ceguera como “un lento crepúsculo que ya dura más de medio siglo”
Victoria Ocampo fundó en 1931 la revista Sur, desempeñándose Borges como colaborador desde los primeros números, como así también en otras revistas literarias y periódicos. Junto con Adolfo Bioy Casares, uno de sus amigos más cercanos, escribió numerosos libros como Seis problemas para Isidro Parodi, Un modelo para la muerte, Dos fantasías memorables.
En 1946 se vio obligado a renunciar a su empleo en la biblioteca Miguel Cané tras el ascenso al poder de Juan D. Perón. “Se me honró con la noticia de que había sido “ascendido” fuera de la biblioteca a trabajar en la inspección de aves y conejos en los mercados públicos...” Como medio de sustento, debió dictar conferencias en Buenos Aires y otras provincias argentinas y luego en Uruguay.
En 1949 publicó El Aleph, uno de sus libros de narrativa más importantes sobre la historia de una pequeña esfera tornasolada que contiene todos los tiempos, espacios y escenas del mundo.
Presidió la SADE en el período 1950 – 1953. Tras el derrocamiento de Perón en 1955, fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocuparía hasta 1973.
En 1956, ya siendo miembro de la Academia Argentina de Letras, recibió el Premio Nacional de Literatura y un Doctorado Honoris Causa de la Univ. Nacional de Cuyo. Los oftalmólogos le prohibieron la lectura porque su vista se deterioraba irreversiblemente.
En 1967 contrajo nupcias con Elsa Astete Millán, con quien viajó a Estados Unidos dictando cursos en la Universidad de Harvard y conferencias en distintos ámbitos académicos.
Pese al prestigio internacional que lograría nunca llegó a recibir el Premio Nobel.”Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demócrito...”
Durante la década del setenta se publicaron numerosas de sus obras de poesía y de sus cuentos (El oro de los tigres, La rosa profunda, El informe de Brodie, El libro de arena, entre otros).
En 1974 la editorial Emecé de Buenos Aires, publicó la primera edición de sus Obras Completas.
..”Aquí la tarde cenicienta espera el fruto que le debe a la mañana; aquí mi sombra en la no menos vana sombra final se perderá, ligera. No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”.
Después de la muerte de su madre a los noventa y nueve años, una de sus alumnas de anglosajón, María Kodama, se convertiría en su inseparable amiga, secretaria y compañera de viajes y posteriormente en su segunda esposa.
..”Estar o no estar contigo es la medida de mi tiempo...”
En 1980 recibió el premio Cervantes y en lo sucesivo importantes distinciones provenientes de universidades y gobiernos extranjeros honrarían a Borges por su erudición, su perfección lingüística, sus bellísimas poesías y el universalismo de sus ideas; conjunto de virtudes que lo colocaron entre los grandes escritores de la lengua española.
En 1985 apareció su último libro de poemas, Los conjurados.
Falleció en Ginebra, ciudad a la que amaba profundamente, el 14 de junio de 1986. Sus restos descansan en el cementerio de Pleinpalais.
..”En el preciso instante de la muerte descubre que esa vasta algarabía de líneas es la imagen de su cara”.
Aventurero de las palabras, escalador de infinitas estanterías de libros, navegante entre los océanos del inglés y el castellano, su mundo esconde seres mágicos, filósofos y alquimistas, griegos y criollos, máscaras reflejadas en espejos, mapas de tesoros, tigres y minotauros, patios y callejones, laberintos amarillos (el último color que pudo distinguir antes de la ceguera), cuchillos, relojes de arena y de agua, melodías de música celta.
“El patio es el declive por el cual se derrama el cielo en la casa. Serena, la eternidad espera en la encrucijada de estrellas. Grato es vivir en la amistad oscura de un zaguán, de una parra y de un aljibe.”
Muchos argentinos no terminan de comprender el gran amor que cultivaba por Europa o su eternidad en un cementerio lejano.
La respuesta seguramente la encontremos leyendo sus libros, sus conferencias, sus últimas entrevistas y especialmente descifrando sus códigos, sus álgebras y sus geometrías pletóricas de paradojas y clepsidras. 
“He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados...”
Es fácil leer a Borges, entenderlo es más difícil. Intentarlo, una inteligente empresa, un audaz desafío.
 
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Seria imposible imaginar a Buenos Aires sin su obelisco. Este icono de 67 mts. de alto, 170 toneladas y 49 metros cuadrados de base, es el simbolo, de la ciudad. Arraigado en la geografia porteña desde hace mas de setenta años, forma parte del epicentro ciudadano fiel testigo de todos los sucesos de nuestra historia.

La palabra obelisco deriva del griego obeliscos y significa "aguja" (para asar la came).
Los primeros obeliscos datan de la época del faraón Userkaf, en la dinastía V de Egipto. Estos monumentos pétreos tenían en la antigüedad carácter religioso.  
Erigido en la Plaza de la Republica, en la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio, nuestro obelisco fue construido como homenaje al cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires en 1536 y fue emplazado en el sitio donde en 1812 flameo por primera vez en nuestra ciudad la bandera nacional, en el mismo lugar donde estaba la torre
de la iglesia de San Nicolás de Bari;"Esa torre fue demolida junto con el templo cuando se efectuaron las obras de ensanche de la avenida Corrientes y la apertura de la Av. 9 de Julio, "la mas ancha del mundo". Asimismo el obelisco conmemora la segunda fundación de la ciudad en 1580 por la expedición comandada por Juan de Garay, así como también la designación de la ciudad de Buenos Aires como Capital Federal en 1880 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda. En cada una de sus cuatro caras se pueden leer inscripciones señalando estos hechos históricos.
La construcción se inicio en marzo de 1936 y la inauguración fue a las tres de la tarde de un 23 de mayo del mismo año, un tiempo record de obra considerando la envergadura del proyecto. Como sucedió en Paris en 1889 con la Torre Eiffel, el anuncio de su creación provoco un movimiento de repudio de la franja conservadora de la época, que cuestionó y critico su ejecución.
El Dr. De Vedia y Mitre expreso el DIA de la inauguración: "Este obelisco dentro de las linea clasicas en que se erige, es como una materializacion del alma de Buenos Aires, que va hacia la altura, que se empina sobre si misma, para mostrarse a los demas y que desde aqui proclama su solidaridad con ellos".
La empresa alemana G.E.O.PE.- Siemens Bauunion estuvo a cargo de la obra empleando a mas de 150 obreros, en su mayoría llegados de Europa.
El obelisco tiene una sola puerta de entrada en el lado oeste y en la cúspide hay cuatro ventanas a las que se puede llegar por una escalera recta de hierro de 206 escalones con siete descansos cada 8 mts. y uno a 6 mts. La cima culmina en un pararrayos, cuyos cables corren por el interior del monumento y que es invisible a los ojos de los peatones. El interior es hueco y dispone de iluminación eléctrica. Para la obra se utilizo cemento incor de endurecimiento rápido y el recubrimiento se hizo con piedras blancas Olaen traídas especialmente de Córdoba.
En junio de 1939, el Concejo Deliberante sanciono la demolición del obelisco por Ordenanza N° 10.251 , aduciendo razones económicas, estéticas y de seguridad publica.
La ordenanza fue vetada por el Poder Ejecutivo, ratificando que el obelisco corresponde a la jurisdicción y custodia de la Nación, a cuyo patrimonio pertenece.
Desde entonces y hasta la fecha, actos presidenciales, deportivos, culturales, políticos y sociales se han llevado a cabo alrededor del gran mojón porteño.
En 1940 el grupo alemán Oriente hizo acrobacias sobre cables de acero extendidos desde las ventanas del obelisco hasta terrazas vecinas. En 1973 fue convertido en un gigantesco árbol de Navidad para lo cual un helicóptero coloco una estrella de Belén en su cúspide.
La artista plástica Marta Minujin eligió dos veces al obelisco para su creatividad: la primera en 1965 tirando helados sobre las paredes del monumento, obra a la que denomino el "Obelisco Dulce" y en 1979 realizo una replica del monumento de 36 metros de altura con 10.000 paquetes de pan dulce que luego fueron distribuidos entre el publico.
Durante el gobierno de Isabel de Perón se le coloco un anillo con la leyenda "El Silencio es Salud". Si bien era un Llamado contra los rulios de la ciudad, la otra lectura se interpreto como un Llamado para frenar expresiones verbales de opositores políticos.
Debido a las pintadas que realizaban distintas agrupaciones políticas, en 1977 se le pusieron rejas a su alrededor a fin de protegerlo de los graffitis.
En 1989 los integrantes de la compañía teatral Organización Negra se descolgaron con arneses y sogas para la performance aérea del espectáculo de destrezas llamada la Tirolesa.
EI 6 de abril de 2002 el fotógrafo estadounidense Spencer Tunik retrato a su vera a 450 personas desnudas para reflejar la vulnerabilidad del hombre y los efectos contaminantes de la publicidad desenfrenada en la ciudad.
El 1° de noviembre de 2005 se anuncio una restauración financiada por Ia Cámara de Empresarios Pintores y de Restauración de la Republica Argentina (Ceprara) como aporte a la conservación del patrimonio histórico y fue pintado de color "hueso piedra Paris".
El 1° de dlclembre de ese mismo año el obelisco fue vestido con un preservativo color rosado como epicentro de una campaña de concientizacion sobre el Sida en el día mundial de lucha contra esa enfermedad.
EI 16 de septiembre de 2006 nuevamente el obelisco fue vestido, esta vez con una tela de 210 metros, que representaba simbólicamente un lápiz gigante en conmemoración a los estudiantes desaparecidos en La Plata durante la trágica "Noche de los Lápices" en 1976.
Para festejar su cumpleaños N° 70, el gobierno porteño a través del Ministerio de Espacio Publico ordeno la iluminación del obelisco mediante la colocación de artefactos de luz desde la base hasta la cima. "Queremos recuperar su valor histórico, expreso la entonces ministra Lía Maria, para los extranjeros pasar por el obelisco, es llegar a Buenos Aires".
En Septiembre de 2007, el obelisco se vistió con las banderas Argentina y alemana por la conmemoración de los 150 años de relaciones entre ambos países, iniciadas por un tratado firmado en 1857 entre el gobierno argentino presidido por el Gral. Justo José de Urqulza y el de Alemana, representado por el rey de Prusia. El 14 de noviembre de ese mismo año,
quedo totalmente iluminado en color azul en simultaneo con mas de 100 lugares y edificios emblemáticos de todo el mundo encendidos con el mismo color, con motivo del Día Mundial de la Diabetes. Por iniciativa de la ONU, ese color paso a identificar la lucha contra esa enfermedad.
No todos saben que el obelisco tiene una dirección. Si alguien enviase una carta a Avenida Corrientes 1066, le estaría escribiendo al gran monumento porteño.
 
“Obelisco de Buenos Aires: blanco fantasma, vigilante eterno del clamor de la ciudad que te rodea: caos de transito, ruidos, luces, gritos de protestas, bullicios de festejos, cánticos, tambores, estruendos.
Quizás, en tus madrugadas, cuando finalmente te quedas solo y en silencio, es cuando podrás mirar con tu cúspide levantada al cielo y soñar; simplemente soñar.....viejos y argentinos sueños...”
 
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La historia de Boca Juniors comienza en el año 1905.En esa época, el barrio de la Boca se caracterizaba por la presencia de colonias italianas,en su mayoría inmigrantes genoveses, “xeneizes”, así llamados en su dialecto a los nativos de Génova. 

Fueron cinco de estos jóvenes xeneizes quienes decidieron fundar un club de fútbol. Las reuniones se hicieron primero en la casa de Esteban Baglietto pero luego se eligió como primer “secretaría” del club a un banco de la Plaza Solís.

En ese espacio verde de la manzana comprendida por las calles Olavarría, Suárez, Gaboto y Ministro Brín nacía el 3 de abril de 1905 la institución deportiva más popular de la Argentina.

Se propuso el nombre “Boca” para llamar al club, pero como el barrio no era muy estimado por el resto de los barrios porteños,se le agregó el apelativo “Juniors”.Las primeras camisetas fueron de color rosa, pero por las burlas de los rivales se cambiaron a finísimas rayas verticales blancas y negras.

Otras crónicas de la época citan a casacas con rayas verticales pero blancas y azules. Finalmente uno de los fundadores, Juan Brichetto, propuso que la nueva indumentaria llevase los colores del primer buque que ingresara a la dársena. Resultó un barco sueco y todos estuvieron de acuerdo en el azul y amarillo de la bandera de Suecia.El primer partido oficial que disputó fue el 21 de abril de 1905 ante el Club Mariano Moreno.

Boca inauguró con una victoria: 4 a 0.En 1907 llegaría su primer partido internacional con el Universal de Montevideo, Uruguay.

En el encuentro de las terceras divisiones triunfó Boca por 2 a 1 mientras que en el partido de las segundas divisiones el triunfo fue para Universal con el mismo marcador.En 1913 obtuvo el ansiado ascenso a la máxima categoría ya que la Asociación Argentina de Fútbol decidió aumentar el número de participantes del torneo de primera división.

El club reconoce como primer presidente oficial a Esteban Baglietto quien a los nueve días fue reemplazado por don Luis Cerezo.En la década del 30, el periodista Pablo Rojas Paz denomina a la hinchada de Boca como el “Jugador nº 12”, desde entonces se llama así a la hinchada más numerosa y bullanguera del fútbol argentino.

Inaugurada un 25 de mayo de 1940, las obras de construcción de la Bombonera (estadio así llamado por su forma rectangular y elevada) se iniciaron bajo el mandato de Camilo Cichero (1937) y llevó su nombre hasta el año 2000, cuando Macri lo cambió por el de Alberto J. Armando.

Este último fue en sus dos gestiones el presidente que más tiempo estuvo frente de la institución (21 años) y fue el autor del apodo “somos la mitadmás uno” cuando a mediados de los 60 el club era líder absoluto del fútbol nacional.

La historia de River Plate se inicia junto al Riachuelo, donde en una canchita de las carboneras Wilson dos cuadros rivalizaban su supremacía:la Rosales y la Estrella Polar.

Con el tiempo y ante la dureza de los rivales, los equipos decidieron fusionarse y formar un club, lo que se concretó un 25 de mayo de 1901.

Mientras se construía el dique 3, unos marineros que jugaban al fútbol en sus ratos libres, habían dejado almacenadas unas cajas gigantes con lainscripción “River Plate”, nombre que llamó la atención a Pedro Martínez, y lo propuso para bautizar al club.

Cuenta la leyenda que la camiseta de River nació en una noche de carnaval cuando de un viejo carro estacionado, un grupo de pibes decidió robar una cinta roja de seda que colgaba del carruaje. Esta cinta fue utilizada como detalle de color para la camiseta blanca que usaban hasta ese momento los jugadores de River.

El primer presidente de River fue Leopoldo Bard, uno de sus fundadores, jugador y capitán del primer equipo.

Era tal la devoción de Bard por su club que, según una anécdota, siendo practicante del Hospital Muñiz vio un cartel de publicidad en el nosocomio.

Cuando el cartel se cayó en una tormenta, Bard esperó unos días y luego lo llevó a la carpintería del hospital donde le borró el anuncio original y lo reemplazó pintando el nombre y la bandera del club.

Un 13 de diciembre de 1908, Racing y River jugaban por el ascenso a la primera división. River iba ganando 2 a 1 pero era tanta la euforia que sus simpatizantes invadieron el campo de juego. La final fue reprogramada para el 27 de diciembre y ahí River logra su esperado ascenso con un victorioso 7 a 0.

Fueron varias las mudanzas del club hasta llegar al estadio de Núñez.

A partir de su fundación y hasta 1923 pasó de la Dársena Sur a Sarandí, de Sarandí a la Dársena, de ahí al centro, del centro a Caballito, de ahí a la Boca, de la Boca al norte.

En el año 1931 el fútbol argentino se hizo profesional. El nuevo status se logró gracias a las protestas de los jugadores que marcharon por las calles de Buenos Aires reclamando la libertad de contratación. Los clubes populares aprovecharon esas protestas y lograron que el gobierno a cargo del general José Félix Uriburu, aceptara el nacimiento del fútbol profesional. River empieza a invertir fabulosas cifras para contratar jugadores, y nace su apodo de “millonarios” por las espectaculares contrataciones para comprar refuerzos extranjeros.

En 1934 River con 33 años de vida ya había logrado un título amateur y otro en el profesionalismo. Su presidente, Antonio Vespucio Liberti, hijo de un inmigrante italiano, afincado en la Boca, cumplía el primer período de sus cuatro presidencias.

La cancha de Alvear y Tagle les resultaba chica y se decidió levantar un nuevo estadio en Núñez, en un terrero de 83.950 m2, de los cuales 35.000 fueron cedidos por la Municipalidad. Por allí debía pasar la avenida Centenario como camino nacional, por lo que River quedaba exento del pago del afirmado.El 25 de mayo de 1935 se colocó la piedra fundamental en el predio de avenida Centenario y Río de la Plata. Se empezó a ganar una dura batalla contra el río. El gobierno otorgó un préstamo y en septiembre de 1936 se inició la construcción. El partido inaugural se realizó el 25 de mayo de 1938 en un encuentro con Peñarol de Uruguay, ganando River 3 a 1.

En 1978 se procedió a su reconstrucción y fue sede central del Mundial que logró la consagración argentina. En 1986 el estadio recibió el nombre de Antonio Vespucio Liberti.

El superclásico del fútbol que enfrenta a los dos equipos más populares del país está considerado como uno de los espectáculos deportivos más importantes, no solo en Argentina, sino en otros países del mundo. España lo transmitió en vivo y en directo por una de sus radios en octubre de 2006.

En el diario “The Observer”, un periodista inglés que había tenido oportunidad de estar presente en el estadio xeneize, describió al clásico como un “evento insuperable por ningún otro en el mundo por su pasión e intensidad”, llegando a incluirlo entre los 50 acontecimientos que una persona debería ver antes de morir. Diego Maradona hizo su debut en el superclásico con un gol inolvidable un 10 de abril de 1981 en la Bombonera. Para competir con Maradona en Boca, River contrató para el Nacional 1981 a Mario Alberto Kempes, goleador del Mundial 1978. El último superclásico jugado por Maradona fue en el Monumental en octubre de 1997. Estuvo en el primer tiempo pero no volvió en el segundo. Su lugar fue tomado por un adolescente Juan Román Riquelme.

Una curiosidad fue la pelota naranja que usó el River del Bambino Veira en 1986, celebrando su campeonato y ganando con dos goles de Norberto Alonso.
 
La peor tragedia en la historia del fútbol argentino sucedió un 23 de junio de 1968 cuando después de terminado el partido con un 0 – 0, la Puerta 12 del Monumental se convirtió en una trampa mortal que impidió salir a la gente que intentaba retirarse con el saldo de 71 muertos.
Un ídolo con dos camisetas fue Claudio Caniggia quien después de haber sido campeón en River en 1986, regresó 10 años después al fútbol argentino con los colores de Boca. El 14 de julio de 1996 fue ovacionado en la Bombonera por tres goles, uno de los cuales festejó con un beso a Maradona.
 
El 4 de mayo de 2008 se jugó un partido muy luchado, como todos los clásicos. Nadie podía perder teniendo en cuenta las revanchas de octavos de la Copa Libertadores. El equipo de Ischia aventajó con un cabezazo de Battaglia en el primer tiempo.
Desde el primer encuentro en 1913, este duelo de titanes sigue paralizando al país y convirtiendo el choque entre los dos colosos en un duelo shakespeariano donde Montescos y Capuletos resurgen tradiciones, amores, rivalidades y pasiones.
 
 
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La carne vacuna es la base de alimentación preferida por los argentinos.EI asado a la parrilla es la forma mas típica de prepararla.Consiste en la cocción a las brasas de distintas partes de la vaca.EI asado criollo incluye embutidos, achuras y carnes, que se presentan en la mesa en el siguiente orden:

1) Embutidos: chorizos, morcillas, salchicha parrillera;

2) Achuras (del araucano achuraj, lo que no sirve o se tira pues los indios y los gauchos las tiraban): riñón, mollejas, chinchulines, tripa gorda;
 
3) Carnes: tira de asado, vacío. También se puede incluir carne de pollo y de cerdo.
 
En Argentina se privilegia la carne vacuna para el asado mientras que en otros países se usa mas la carne de cerdo, como en España, o los pescados, en Oriente.
En cada provincia o región argentina los cortes de carne reciben nombres diferentes, pero los habituales de carne de ternera son el matambre, la entraña, el costillar, la tapa de asado y el vacío. 
Nuestro punto de preparación es más bien cocido que crudo, a diferencia de Europa y se utilizan las parrillas horizontales. En el país vecino de Uruguay los "parrilleros" son mas inclinados. También el argentino prefiere los cortes enteros y no hamburguesas como
en Estados Unidos.
Se usa carbón vegetal o leña sobre una parrilla metálica o en forma de cruz (al asador) y en las zonas rurales es común el uso del disco y la rastra de arado. 
Según los entendidos, el mejor asado es el que se realiza con leña. Las maderas duras, como el quebracho o el algarrobo, son ideales. Las blandas se queman rápidamente y no producen buenas brasas. Algunos asadores echan al fuego cáscaras de naranjas, orégano,tomillo o ajos.
EI primer registro de carne vacuna ingresada a territorio argentino data de 1556 cuando se trasladaron   siete vacas y un toro desde Brasil a Asunción, ciudad que integraba el
\/irreinato del Río de la Plata.
A partir de entonces, el ganado se empezó a multiplicar y los animales empezaron a vagar por la "pampa", palabra quichua que significa "campo abierto y sin estorbos".
Se calcula que en el Siglo XVIII había en la pampa argentina mas de cuarenta millones de cabezas de ganado considerados propiedad de nadie; los gauchos no las aprovechaban salvo para comer gratis. Al principio el gaucho solo comía la lengua asada y los caracúes.
También cuando mataban a la vaca, les extraían el mondongo y el sebo del vientre, para luego prenderles fuego y usarlos para iluminación.
Al mezclarse con los criollos, los gauchos comenzaron a alimentarse con carne asada.
Realizaban un hoyo en la tierra donde se ponía la leña y se encendía una fogata.
Una vez hechas las brasas, se colocaba la carne encima.
Normalmente se cocinaba bien el exterior pero el interior quedaba semi crudo. En la actualidad se llama "arrebato" cuando por demasiada intensidad de fuego u otras fallas la carne queda quemada por fuera y cruda por dentro.
Los gauchos llevaban siempre un buen cuchillo que utilizaban para cortar las ramas, preparar el asado, cortar la carne y también como arma de defensa. Comían parados o
en cuclillas y también sentados en el cráneo de una vaca.
Se atribuye el origen de la frase "chuparse los dedos" a la época en que el gaucho cortaba con su facón un trozo de carne, usando sus manos como utensilios para llevarlo a la boca.
EI secreto de un buen asado, aparte de la calidad de la carne, es la sabia administración del fuego, pues el asado la parrilla no lo hace el fuego sino la brasa.
Se estima en una hora y media/dos horas el tiempo que demora la cocción lentamente para preservar los jugos sin resecar ni quemar las fibras de la carne.
Antes de ser colocada en la parrilla, la carne debe estar a temperatura ambiente y debe ser salada con sal gruesa o parrillera. También se puede rociar con jugo de limón.
Algunos asadores van pincelando la carne con chimichurri, que se prepara con laurel, ajo, limón, aceite de oliva, ají molido y orégano. Según la leyenda, este condimento nació a mediados del Siglo XIX a la llegada de un comerciante inglés llamado Jimy Cury, quien estaba interesado en importar carne a Reino Unido.
En su honor fue preparado un asado criollo en una estancia cercana a Cañuelas. El hombre preguntó cómo sazonaban la carne y cuando le dijeron que solo le colocaban sal, a modo de agradecimiento, preparó un adobo para saborizar carne asada. La peonada recordó sin dificultad los ingredientes del exquisito aderezo pero no así el para ellos difícil nimbre del inglés que por deformación fue bautizado con un criollo “chimichurri”, que sonaba bastante parecido.
En el campo se puede preparar es asado con cuero. En este caso, la vaca debe haber sido matada sin persecución pues el stress del animal perjudica el sabor el sabor y la frescura de la carne. Se troza el animal sin sacarle el cuero y se deja orear toda la noche. Al amanecer se enciende el fuego y se asa lentamente. La carne se coloca sobre grandes parrillas con el cuero Hacia arriba y está a punto cuando al tirar de los pelos, estos se desprenden fácilmente.
Para hacer un costillar el asador es necesario espetar la carne con un hierro que se clava en el suelo, oblicuamente sobre el fuego. La carne queda expuesta a la llama de la leña encendida. El asador va girando de la lanza para que todas las partes de la carne reciban exposición al calor.
No se retira el espetón del fuego y a medida que se van asando, se cortan tajadas o bocados directamente del trozo de carne incrustado en el hierro.
El asado forma parte del folklore argentino. En los ámbitos domésticos, las familias argentinas utilizaban el asado como centro de sus reuniones rememorando la imagen de aquellos gauchos reunidos alrededor del fuego.
El asador empieza a encender el fuego temprano cumpliendo un rito que adquiere modalidades particulares y el festejo termina con los comensales aplaudiendo al asador por los méritos de su cocina.
El asado cruzó las fronteras de las casas particulares para instalarse con honor en los mejores restaurantes de la ciudad. Los dedicados exclusivamente a esta modalidad, se llaman directamente “parrillas” o “asadores”.
La selección correcta de pasturas de los ganaderos argentinos y el perfeccionamiento de las razas ha hecho de esta comida un clásico elegido por los turistas de todo el mundo que llegan a nuestro país. Muestra de ello la dan la gran variedad de parrillas en zona exclusivas de Buenos Aires, como Puerto Madero, Recoleta, Palermo y la zona céntrica de la ciudad.
Los excelentes vinos nacionales y la variedad de ensaladas ofrecidas al comensal completan la exquisitez del menú parrilllero.
 
 
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Corría el año 1928. Un médico escocés, Alexander Fleming, descubría la penicilina, un avance estruendoso para el tratamiento de las enfermedades infecciosas.
En Europa caía el mercado de valores de Gran Bretaña, precediendo el posterior colapso financiero de Wall Street. La crisis económica alcanzaba a la mayoría de los países. En
Argentina, el presidente Marcelo T. de Alvear inauguraba el importante Palacio de Correos antes de entregar el mando a su sucesor, Hipólito Irigoyen.
Cinco líneas de tranvías circulaban por la Capital Federal sin sospechar que se avecinaba el nacimiento de un gran competidor: el colectivo.
El primer recorrido oficial de transporte colectivo en Buenos Aires fue realizado el 24 de septiembre de 1928.
Debido a la difícil situación económica, eran pocos los porteños que utilizaban el servicio de taxis. Un grupo de taxistas (llamados por entonces taximetreros) solía reunirse en el Café La Montaña, en la esquina de Rivadavia y Carrasco, en el barrio porteño de Floresta y fue allí, conversando sobre la falta de trabajo, donde surgió la idea del "taxi colectivo": transformar al taxi en un pequeño ómnibus para transportar varios pasajeros por un itinerario prefijado a un precio muy interior a la tarifa de un taxi.
La idea fue tomada de taxistas colegas que los fines de semana transportaban hasta 6 personas en sus autos para trasladarlos al Hipódromo de Palermo o a diversas canchas
de fútbol cobrando cincuenta centavos o un peso por pasajero, según la distancia.
EI viaje inaugural fue programado partiendo desde la plazoleta de Rivadavia y Centenera en Primera Junta, con una parada en Plaza Flores y finalizando en Lacarra y Rivadavia. Cuenta la leyenda que el recorrido se hizo con el auto vacio pues nadie se animaba a subir; además los taxistas estaban temerosos pues la Municipalidad prohibía el uso colectivo de taxis. Finalmente un pasajero se aventuró a hacer el trayecto de regreso a Primera Junta
desde Lacarra y Rivadavia. En esta esquina de Buenos Aires una placa monolítica rememora este acontecimiento histórico.
Los choferes promocionaban la salida de los viajes parados en las esquinas gritando los trayectos. Por esto se decía que había que tener una "buena garganta" para ser colectivero.
 
Dicen los historiadores que era común ver a patrones de taxis burlarse de los "colectiveros" llevando un pan que agitaban en sus narices cuando los cruzaban en el camino a la vez que les gritaban "muertos de hambre". Pero el publico fue aceptando usar el colectivo dado que por un precio económico se llegaba a distintas zonas de la ciudad.
También el colectivo afronto las protestas de la Tranways Anglo Argentina, que consideraba desleal la competencia hacia sus tranvías.
 
Pero el invento argentino estaba destinado a triunfar y siguió progresando. Cuando los espacios de 5 y 7 pasajeros resultaron insuficientes se ampliaron los coches hasta 10 lugares.
Las mujeres no solían usar el colectivo, por pudor o temor de viajar solas entre hombres. Para solucionar este problema algunos choferes trabajaban acompañados por hermanas o novias, a fin de dar tranquilidad a las pasajeras con la presencia de otras féminas a bordo.
Los primeros colectivos no usaban boleto. El viaje se abonaba al descender y cuando el itinerario cubría varias secciones se confiaba en la honestidad del pasajero y en la memoria del chofer.
La primer línea de colectivos que utilizó boletos fue la 31 (hoy 60) en el año 1932 pero los choferes rechazaron a las boleteras instaladas en sus coches y tuvieron que ser retiradas.
Recién en el año 1942 la Corporación de Transportes de Buenos Aires permitió el uso de boletos en los colectivos. Nacían los choferes-guardas, quienes sólo podían arrancar el coche después de la entrega de los boletos. El boleto se devolvía al descender para que los mismos se fiscalizaran al terminar el día. Durante años apareció al dorso de los boletos la leyenda” devuélvase al descender”, aunque hacia los años 60 esta modalidad dejo de usarse.
Para el pasajero era augurio de buena suerte recibir un boleto capicúa y para el chofer era un orgullo tener su colectivo decorado para hacerlo distinto al de los demás. Colocaban letreros con los recorridos en los parabrisas y pintaban los capotes con alegres fileteados. Competían en esas decoraciones de espejos tallados, figuras aladas, zapatitos de niños colgados, palancas de cambios forradas, escudos, flores de tela, poesías y frases famosas, muñecos de peluche y hasta mini bares con bebidas y copas de plástico.
 
Recién en 1994 el gobierno de la ciudad ordenó la instalación en los colectivos de máquinas expendedora de boletos. La densidad poblacional actual hace que esta expendedora resulte lenta para nuestra ciudad con el agravante de la falta de monedas.
Hoy circulan más de ciento diez líneas en la Capital Federal y alrededor de trescientas contando al suburbano bonaerense.
Desde aquel premier viaje en 1928 con un solo pasajero, este mundo de veinte asientos escribió bajo sus ruedas una fructífera historia transportando actualmente a millones de pasajeros.
 
 
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El origen de la palabra tango tiene varias interpretaciones. En el diccionario de la Real Academia Española del año 1803 se definía al tango como una variante del “tángano”, un hueso o piedra que se utilizaba para el juego de ese nombre. En la edición de 1889, se incluía una segunda acepción de su definición como “fiesta y baile de negros y de gente de pueblo en América”. Es recién en 1984 cuando se define al tango como “baile argentino de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro, difundido internacionalmente”.Algunos autores consideran que el vocablo proviene de las lenguas africanas por los esclavos que llegaron al Río de la Plata y cuyo significado sería “lugar cerrado”.Es posible que tango sea una voz de origen portugués introducida en América a través del dialecto criollo afro-portugués. El escritor Blas Matamoro considera que tango y tambo eran onomatopeyas del tam-tam o candombe de los bailes negros.Asimismo, tanto en Africa como en América, se llamaba tango a los lugares de reunión de esclavos.No hay un criterio preciso sobre cómo y dónde se inició la historia del tango. Básicamente vinculado a lo negro o africano, esta modalidad exclusivamente porteña combina varios estilos de música: la milonga criolla, las payadas pueblerinas, el candombe, la habanera y la innegable influencia del tango andaluz, del chotis y del cuplé.Con su particular lenguaje, el tango hacía sus primeras apariciones hacia mediados del 1800 en los conventillos, en las casas de baile y en los boliches de carreros y cuarteadores de Buenos Aires. Los organitos callejeros lo empezaron a difundir en los barrios, donde era común ver parejas de hombres bailando en las calles.En los bares de los suburbios, los “peringundines”, donde solo entraban hombres, se empiezan a contratar mujeres con el objetivo de bailar. Con el paso del tiempo y para distraer al público, se contratan agrupaciones de músicos. Estos espectáculos fueron tan exitosos que paulatinamente se trasladaron a teatros, los actores empezarían a cantar y bailar tangos.Juan Pérez está considerado en la historia como el primer compositor, con su tango Dame La Lata. Otras primeras composiciones conocidas fueron El Tero y Andáte a la Recoleta.Los primeros tangos no tenían letra, a veces los músicos la improvisaban en el momento. Con la incorporación de la mujer a la pista de baile de los burdeles, se empieza a describir el ambiente donde se bailaba, por lo que inicialmente las letras eran prostibularias y prohibidas. Por el otro lado, el tango irrumpía en los boliches de los guapos y malevos. En la letra de los tangos aparece entonces el hombre terco y malevo llamado “compadrito”. Los ritmos del dos por cuatro inundan el Café Sabatino, el Almacén de la Milonga, el Viejo Bailetín del Palomar y de los boliches de la calle Necochea en La Boca. La clientela de estos lugares, mayormente rufianes y matones, se identificaban con las letras de ese entonces, ya que hablaban de la “mala vida”. A partir de 1900 surgieron los primeros bailarines de tango como Casimiro Ain, Ricardo Guiraldes, Florencio Parravincini y Jorge Newbery. Se considera a Pascual Contursi como el más importante letrista de tango. Corría el año 1920 y las letras de los tangos incorporan argumentos y narrativas. Aparecía por primera vez el dolor y angustia del alma masculina ante la pérdida de la mujer amada. Fue Contursi el responsable de quitar a la letra del tango cualquier alusión prohibida u obscena. Su mayor éxito fue “Mi noche triste”.Los primeros conjuntos de tango fueron los Tríos, compuestos por flauta, violín y guitarra. Recién se sumaría el bandoneón a fines del siglo XIX.Si bien los cuartetos y los quintetos aparecieron a partir del 1900, fue en 1911 cuando Vicente Greco hace nacer la Orquesta Típica Criolla, para diferenciar a su música de otras orquestas. Con el transcurrir del tiempo, se la llamó directamente Orquesta Típica, nombre con el que hasta hoy se conoce a los conjuntos que interpretan tangos.La presencia del cantor empieza a acompañar a las orquestas de tango. Figuras famosas se consagraron como Ignacio Corsini, Agustín Magaldi, Tita Merello, Azucena Maizani, Ada Falcón, Rosita Quiroga y Nelly Omar.La orquesta de Francisco Canaro debutó en 1917 en el elegante Palais de Glace, alternando más tarde con la de Roberto Firpo. Hacia 1920 con la orquesta de Julio de Caro y su sexteto, la juventud porteña bailaba tango en los salones de estilo afrancesado de este palacio concebido como club social para la clase alta y la burguesía ascendente de aquella época. Luego de la crisis del 30, fue la orquesta de Juan D´Arienzo la que devolvió al tango su lugar de favorito.En los 40 el tango brillaba en Buenos Aires. Epoca de oro engalanada por la poesía de Discépolo, Manzi y Expósito, las voces de Casal, Berón y Marín acompañaban a las orquestas de Troilo, Pugliese, De Angelis y Francini-Pontier. En esos gloriosos años 40 se crearon miles de composiciones de tangos para un legado inmortal.El tango cruzó fronteras adquiriendo reconocimiento internacional: los teatros de Japón, las calles de París, las academias de New York. El mundo abrió sus puertas con acogedora bienvenida a esta exquisita expresión artística del espíritu porteño.